martes, 22 de diciembre de 2009

SUEÑOS...


No pudo despertarla...y allí quedó, prendida en su sueño para siempre... flotando en el espacio que ocupó su último pensamiento, con la sonrisa compartida por el último aliento que le brindó la vida.

Ahora todo ese mundo ha quedado acurrucado tras sus párpados y sus intenciones flotan, etéreas, en ese reino onírico que la acoge con dulzura.

No pudo despertarla y con lágrimas en los ojos añora el momento en el que, por última vez, se sintió completa.

Una parte de ella, sólo una parte de ella, espera en la noche para verla regresar... pero sólo sucederá entre sueños, porque la vida, nos va arrancando pedazos de sueños para que acompañen a esos otros que dejamos morir... esa parte de nosotros a la que, de pronto, una mañana no conseguimos despertar.

sábado, 12 de diciembre de 2009

PESADILLA EQUIVOCADA


Mañana volverás a entrar por esa puerta, con ojos cargados de la misma ansiedad y un corazón que latirá desbocado martilleándote las sienes. Cerrarás la puerta sin hacer el menor ruido y te sentarás en el sofá esperando a que tus pupilas se acostumbren a la penumbra que reinará en la sala.
Tu respiración agitada interrumpirá tus palabras y te pediré, con voz pausada, que intentes serenarte. Cruzarás la pierna derecha sobre la izquierda, estirarás tu falda hasta que oculte tus rodillas y respirarás hondo dos veces antes de romper a llorar. Sacaré del bolsillo de mi americana un pañuelo bordado con mis iniciales y tus lágrimas lo mancharán de maquillaje.
Con manos temblorosas sacarás de tu bolso una botella de agua y darás pequeños sorbos que lograrán tranquilizarte.
Me contarás tu sueño, esa pesadilla que atormentará tus noches como un bucle diabólico del que no consigues escapar.
En lo recurrente de tu sueño correrás por un pasillo largo y oscuro repleto de puertas que nunca se abren… ni se abrirán. Con lágrimas en los ojos me contarás que notas una presencia que te persigue y que no hay llanto o súplica que la conmueva ni gritos que traigan ayuda para tu suerte.
Mañana despertarás de tu pesadilla, te vestirás, apresurada, con la misma falda del día anterior y entrarás por esa puerta esperando que yo te escuche y que mi título de doctor te otorgue una solución.
Me pedirás el secreto para tener control sobre tus sueños, para poder abrir una de esas puertas que te libere de tu tormento.
Te diré que no puedo hacerlo… y confesaré la verdad aún sabiendo que acabará con tu cordura.
Te convencerás de que tengo razón y de que la pesadilla nunca dejará de repetirse porque, en realidad, yo siempre he sido el sueño y tu vida real es ese pasillo sin escapatoria.

domingo, 29 de noviembre de 2009

EL ESPECTADOR


_ ¡Se aproxima el fin del mundo!

Y cuando dio comienzo, aquel pequeño personaje dejó caer su caña mientras él colgaba de la luna.

La pesca había sido mala, ningún cometa quedó preso en su anzuelo de plata, pero aún así, su ocupación favorita le había recompensado: tenía asiento de primera fila para el espectáculo que todos esperaban.

Aquel viejo planeta azul, viejo y desgastado, se convertiría en una maravillosa bola de fuego para iluminar el universo antes de desaparecer para siempre.

Un último brillo, una despedida que la galaxia pudiera recordar de forma espectacular.

Todos los ojos de aquel pequeño personaje se abrieron de par en par para observar la belleza que encerraba aquella explosión.

Cuando todo desapareció, su sonrisa se apagó igual que aquel planeta, dejando en la galaxia un silencio absoluto.

Se levantó volviendo a recoger su caña. Sí, la Tierra siempre había sido un mundo peculiar y así permanecería en el recuerdo.

sábado, 14 de noviembre de 2009

UNA NOCHE MUY LARGA


Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí, impasible, inmóvil ante los acontecimientos que le rodeaban, como si durmiera en la certeza de que nada de aquella vida podía mellar su tranquilidad.

Eloy despertó al dolor de cabeza y miró extrañado aquella mole, sin estar muy seguro de quién de los dos había equivocado el lugar donde dormir.

Porque el dinosaurio dormía ¿verdad?... ajeno al niño que le amenazaba con su pala de plástico o a los turistas que le ofrecían monedas como tributo de agradecimiento a la decoración de aquella playa.

Eloy lo miró con desconfianza y vomitó los excesos de la noche anterior sobre la arena.

_ si a ti no te importa todo este bullicio, yo podré soportarlo.

Cerró los ojos y volvió a dormirse. La playa era lo suficientemente grande para los dos.

domingo, 8 de noviembre de 2009

EL JUEGO DE LA PIEL


De la noche a la mañana, los colores ya no existían y la oscuridad se sumó a nuestro juego... al juego de buscarnos sólo con la piel.

Nuestras miradas se esconden para descubrir el calor de una sonrisa que no se anuncia, el sabor de un beso que llega por sorpresa, el olor de una caricia que nos viste la piel y el sonido de un te quiero que, por primera vez, no nos sale de los ojos sino de la plenitud del alma.

Ahora los colores nos asaltan en el sonido de la brisa y nos saludan desde el eco que se enreda en nuestras palabras.
Juguemos a cerrar los ojos.
Juguemos a vernos sin la necesidad de mirarnos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

EL MOTIVO ADECUADO




_ Dame cuatro motivos para continuar.
Su voz sonó firme y clara, plenamente consciente de que era el dueño de la situación.
Los ojos de ella lo miraron suplicantes como si sus ganas hubieran diluido todas las fronteras entre lo debido y lo prohibido, entre el deseo y la pura necesidad.
Se mordió el labio inferior mientras sus temblorosas manos acariciaban el torso desnudo. Su mirada buscó los ojos que con promesas lascivas intentaban demorar el momento.
_ ¿Cuatro motivos?_ dijo poniéndose de pie y obligándolo a ponerse de rodillas_ Sólo necesitas uno _ ahora era su cabeza la que estaba ala altura adecuada y ella le sonrió triunfante. _ He pagado por adelantado.

jueves, 29 de octubre de 2009

EL HOMBRE DE LAS FLORES


Su nombre: aún hoy me es desconocido.

Su domicilio: la calle Concepción, una calle peatonal que durante el día él le presta a la ciudad.

Su presencia: casi invisible, una cara más entre la prisa de la multitud.

No importa su identidad, ni siquiera el nombre de mi ciudad porque esta historia, su historia, habrá tenido mil escenarios diferentes y miles de ojos testigos que han mirado con indiferencia.

Yo lo llamaré el hombre de las flores porque cambiaba por monedas unos sencillos ramilletes de rosas cortadas de algún jardín que ahora lo echará de menos.

En el trasiego de esa calle céntrica, él paseaba su invisibilidad, consciente de lo poco que pesan sus pasos en aquella ciudad.

Su presencia nunca molestó más allá de un objeto mal colocado ante la vista… algo desubicado que no tiene sentido en el día a día ajeno. Ocupó su lugar en el paisaje urbano hasta que de pronto, lo arrancaron de ese anonimato y saltó a la portada de los periódicos.

Su sangre derramada forma una mancha del mismo color que las flores que ofrecía y algunas velas encendidas, igual de rojas, lloran lágrimas de cera por la sentencia que algún ser sin alma dictó en contra del hombre de las flores.

sábado, 24 de octubre de 2009

LLANTO ESCRITO



Querido diario:

Las lágrimas caen, incesantes. Emborronan lo que escribo y nunca se agotan, siempre quedan más por derramar y seguirán brotando aunque el alma olvide que tiene que enjugarlas.

Caerán sobre ti y después hasta el suelo, para convertir la tierra en un lugar baldío… incapaz de guardar vida.

Nadie ha sabido explicar lo antinatural de esta pérdida y las lágrimas no consuelan cuando hasta el abrazo de una madre se ha rebelado insuficiente.

Ya sólo queda esta pena que es poca, porque no consigue detener al corazón y hacer que la vida pare.

Lo amargo del dolor se ha enredado con lo salado del llanto y mi mente ha difuminado su sonrisa a fuerza de recordarla.

Querido diario, ¿de qué sirve llorar cuando el llanto no consuela?

miércoles, 21 de octubre de 2009

EL MOMENTO SOÑADO


Se colocó frente al espejo y éste le devolvió la imagen con la que siempre había soñado. Aquel vestido blanco se adaptaba a su cuerpo como una segunda piel, como si el diseñador hubiera sabido a quien acabaría perteneciendo. Sus ojos se recrearon en aquel color inmaculado y en el velo que la envolvía como si se tratara del aura perfecta. ¿Cuántas veces había soñado con verse así? Por fin había llegado su momento... y por fin estaba preparada. Le sonrió a su reflejo, respiró hondo, dio un paso hacia delante y entró en el espejo.

viernes, 16 de octubre de 2009

EL SECRETO DE SUS OJOS


El secreto de sus ojos cuenta historias de gotas de rocío que resbalan entre el musgo y susurra, a quien sepa descifrarlo, el lenguaje en el que se escribe el paso de las estaciones.

Su mirada esconde el esplendor verde que el hombre ignora y alberga la secreta esperanza de que la humanidad regrese a la sencillez de su contemplación.

El secreto de sus ojos se guarece con las hojas caídas del otoño, se refresca con los manantiales del deshielo para perfumarse con miles de fragancias asilvestradas antes de teñirse de dorado pajizo con el calor del sol.

Ella grita el secreto desde sus ojos, esperando que haya alguien que quiera ver.

martes, 13 de octubre de 2009

JORNADA LABORAL


Su camisa aún olía al carajillo que se había derramado encima. El olorcillo del porro que acababa de apagar en la maceta no mitigaba el que despedía aquella mancha sobre su uniforme.
Su descanso había terminado. Se rascó sus partes púbico-pudorosas (odiaba la expresión "partes pudendas") y volvió a enfrentarse a todo el público que, a esa hora, vociferaba desde la barra.
Aquél nunca sería el trabajo de su vida. Su boca se acercó al micrófono para que el modernísimo sistema instalado condujera el pedido hasta el altavoz de la cocina.
_ Salmón con su guarnición.
Nunca más volvería a buscar trabajo por Internet. El restaurante "Roma" no resultó ser lo que esperaba.
_ ¡¡Bote!!
El encargado de la caja gritó mientras introducía, en el jarrón que guardaba las propinas, una lastimosa moneda de 1 euro.
Definitivamente, aquel no era el trabajo de su vida.

sábado, 10 de octubre de 2009

DE DONES Y DIOSES


El superfluo y enigmático don que me otorgaron duerme en mi pluma cual dádiva de algún Dios desentrenado en hacer regalos.

Domar una libélula en rebeldía, pintar de dorado trigueño alguna columna que sostenga al mundo… todo me es posible… lo coherente y lo absurdo, porque todo lo que entraña el casillero que albergo en mi interior me fue concedido para transformarlo en voces de tinta.

jueves, 8 de octubre de 2009

INSTINTO


_ ¿Te sorprende volver a verme? ¿O simplemente es miedo? Se ha acabado el tiempo de jugar a las escondidas. No basta con que te refugies en la bebida, después de la resaca seguiré aquí, mirándote a los ojos para que recuerdes lo que soy... lo que eres.
No hay rincón escondido al que huir, nadie puede escapar de lo que lleva dentro, aunque no te guste, aunque te aterre.
No hay huida posible. Tus gritos contra mí no te ayudarán porque no pueden herir lo que no comprenden ni enfrentarse a lo inevitable.
Sigo aquí.
Asúmelo y deja de temer a tu propio instinto.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

LAS MANÍAS DE MARÍA


Todo médico encuentra la piedra que le hace trastabillar en su camino y me temo que yo he dado con la mía.
María está distinta desde que le quitamos su muñeco.
Ahora juega en el pasillo con una pelota hecha de espaguettis frios.
Una nueva manía... las manías de María.

jueves, 24 de septiembre de 2009

NUNCA TE DIJE...


Nunca te dije que la música cambia su ritmo cuando no la escuchamos juntos.
Que el azúcar no endulza igual mi café si no compartimos esa cucharada extra.
Que el vapor de la ducha no forma nubes empañadas en el espejo si no las miras conmigo.
Que el ascensor no avisa de su parada si no sales a recibirme.
Que los libros no saben susurrarme lo que cuentan si no estás para comentarlos.
Que mi risa no se refleja en mis ojos si no la provocan tus tonterías.
Que hasta el humo de mis cigarrillos es más perjudicial si no me estás riñendo.

Nunca te dije que formas parte hasta de las cosas más pequeñas de mi vida.

martes, 22 de septiembre de 2009

SATURNO A TUS PIES


Migremos a Saturno en el transbordador de los sueños.
Toma mi mano y huye del miedo... nada podrá alcanzarnos.
Déjate llevar por la inmensidad oscura que nos rodea y abandónate a la ausencia de gravedad porque ella mecerá tus temores hasta que se adormezcan en algún rincón perdido.
Vuela conmigo. Pasearemos por sus anillos y Saturno cobrará vida sólo para ti y para mí.
Cierra los ojos. Sueña conmigo. Volemos juntos.

jueves, 10 de septiembre de 2009

EL RELOJ


Aquel antiquísimo reloj de pared exhaló su último tic tac; el silencio se hizo insoportable porque le gritaba la confirmación de un nuevo fracaso.
Aquél tampoco era el reloj que buscaba, no contenía el tiempo en su interior.
Llevaba años perfeccionando el arte de elegir el segundo adecuado para detener el avance de las agujas de forma irremediable. Sabía cómo manipular el mecanismo para arrancarlo de la misión que lo había creado.
Ante su contacto magistral cualquier reloj dejaba de serlo, olvidaba para lo que había sido creado y el tiempo y su medida dejaban de ser importantes para sus ruedas y engranajes.
Pero aquél había resultado ser uno más, uno de tantos que acortaba sus esperanzas y le alejaba de sus sueños.
Quizás fuese el único ser humano que mantenía la fe en la realidad que ocultaba el cuento que su abuelo, relojero de los de antes, le había contado susurrando palabras que contenían un secreto guardado por todos los de su profesión.
Quizás fuese el único ser humano que creyera en la existencia de un reloj antiguo que contenía en su interior la esencia del tiempo y que, parando el progreso de sus manecillas en el segundo adecuado, el tiempo se detiene para el relojero que supo captarlo.
Quizás fuese el único ser humano que derrama lágrimas frente a un montón de relojes parados y llora su silencio.

miércoles, 5 de agosto de 2009

PALABRAS DE PAPEL


_ ¿Quieres morir?

El Señor de las Historias no podía dar crédito a lo que oía. Aquel ser desvergonzado no había tenido suficiente con hacerle la vida imposible en su propio castillo, sino que ahora, tenía la osadía de desafiarle.

_ No estás en condiciones de amenazarme, aquí es donde te han llevado tus juegos de palabras absurdas.

El Señor de las Historias hizo amago de cerrar la puerta de la mazmorra pero la voz del prisionero interrumpió su gesto.

_ No es una amenaza… sin mí, morirás.

La risa del dueño y señor del castillo retumbó con fuerza entre las piedras húmedas que los rodeaban.

_¡¡ Sólo eres un fantasma de papel !!

_ Sí… y tú estás hecho de palabras ¿qué quedará de ti sin el papel que las inmortalice?

_ Esta vez no me confundirás con tus frases.

_¡Piénsalo! _ gritaba el fantasma a través de la gruesa madera de la puerta que lo encerró.

El Señor de las Historias subió a su alcoba para intentar disfrutar de la tranquilidad que tanto había anhelado… fuera del alcance de las frases incompletas de aquel ser de papel.

Pero las palabras de Fantasmín se repetían en su mente una y otra vez.

¿Y si tenía razón? Quizás aquel trozo de papel con alma de fantasma fuese todo lo que necesitaban las palabras que él llevaba en su interior.

Aquella noche, el Señor de las Historias no consiguió conciliar el sueño, fue como si una parte de él estuviera aterida en algún rincón oscuro de aquel enorme castillo.

lunes, 3 de agosto de 2009

GENIO Y FIGURA...


Lo que le sacaba de quicio era que a cada año que pasaba, la cantidad de facturas que debía pagar aumentaba de forma directamente proporcional a la velocidad a la que caían sus cabellos e inversamente proporcional al número de juergas que se corría en su maltrecha vida social.
Se observaba en el espejo y veia lo que siempre había temido: un cuarentón de barriga incipiente y alopecia galopante, con dos ex-esposas que vivían a su costa y un deportivo que ya no atraía a jovencitas.
Aquellos números rojos le recordaban lo patético de su vida pero ya era tarde para cambiar.
Acabaría acostumbrándose a ser cuarentón, calvo... y moroso.

viernes, 31 de julio de 2009

EL HOMBRE QUE QUEMÓ SUS ALAS.




Las personas mayores enseñan a los niños las cosas que sus cabecitas no llegan a entender usando los cuentos y sus moralejas. Esto siempre ha sido así y espero que se convierta en una de esas costumbres que no se pierden con el pasar de las generaciones.
Aunque yo ya no era una niña, mi abuelo me enseñó a través de su ingenio y de un cuento, que el ser humano es capaz de justificar sus miedos de las maneras más sorprendentes.
_ Abuelo, me han dado el trabajo en Londres ¿vendrás a visitar a tu nieta favorita?
_ Marinita hija, los huesos de este viejo ya no están para esos viajes… no sería capaz de enderezarme después de tantas horas sentado en el tren.
_ ¿Tren? ¿Horas? Anda ya, con un avión seguro que estarías allí a tiempo de almorzar conmigo.
_ Aviones… ¿Conoces la historia de Ícaro?
Entonces no pude reprimir la risa, hoy sólo me asalta una sonrisa al recordarlo.
_ Abuelo eso es mitología y además los aviones no están hechos de cera ni viajan cerca del sol.
_ No Marinita, la historia que voy a contarte sucedió antes de que los sabios copiaran en grandes libros las leyendas mitológicas, incluso antes de que Ícaro intentara conquistar los cielos.
>> Muchos años antes existió un hombre que consiguió volar. Su nombre era Protos y todas las virtudes que puedas imaginar en un ser humano adornaban la persona de Protos. Era leal, sincero, responsable, amable, respetuoso y, por supuesto, inteligente.
Llegó un día en el que los Dioses decidieron premiar aquel ejemplo a seguir para demostrar lo orgullosos que se sentían ante aquella creación perfecta.
Y el premio escogido, después de muchas deliberaciones, fue un fantástico par de alas.
Protos se sintió honrado con aquel presente tan especial y agradeció a los Dioses que lo hubieran escogido a él entre toda la humanidad.
Pero la dicha no fue la que todos esperaban o, al menos, no duró lo que todos hubieran deseado.
Los Dioses esperaban que con el regalo de Protos todos los humanos cambiaran su actitud para conseguir su propio par de alas pero, tras la primera admiración lo que surgió fue la envidia en su más extenso significado.
A Protos no le importó, se limitó a disfrutar del cambio que aquellas plumas habían otorgado a su vida.
Su existencia se elevó, literalmente, a los cielos. Podía recorrer grandes distancias sin que sus pies fueran torturados por las sandalias. Arriba, experimentaba una libertad que nunca había sentido.
Sin embargo, llegó el día en que esa sensación de sentirse libre dio paso a la de sentirse solo. Irremediablemente solo.
Todo lo que hasta entonces le había importado se había convertido en puntos diminutos a los que observar desde lejos. Todo lo suyo se veía minúsculo… menos su soledad.
Llegó a su casa, confesó a su esposa que se había equivocado y ante la mirada atónita y asustada de ella, prendió fuego a sus alas.
Pero aquel regalo no estaba dispuesto a salir de su vida y en vez de convertirse en cenizas, aquellas plumas se tornaron de un intenso color negro.
Protos subió a la montaña más alta del lugar, arrastrando su torpeza, su desdicha y aquellas alas negras, para implorar a los Dioses que le liberaran de aquel presente.
Durante tres lunas lloró su amargura hasta que los Dioses se apiadaron de aquellas lágrimas y le libraron del regalo no deseado.>>
_Por eso, Marinita, en el imaginario del ser humano las alas negras no significan nada bueno y todo el mundo las asocia con la oscuridad que puede dañar al hombre.
_ ¡Es una historia fantástica, abuelo!
_ Sí, por eso hay que hacer caso de su moraleja: si los Dioses hubieran querido que voláramos, hoy todos luciríamos un hermoso par de alas, pero el hombre nunca ha estado preparado para volar.
Por supuesto, nunca volví a insistir par que mi abuelo me visitara en Londres.
Respeté su miedo a volar y consagré mis vacaciones para que me contara nuevas historias que me hicieran soñar.

martes, 28 de julio de 2009

PARA SUS OJOS


Allí estaba, como si siempre la hubiera estado esperando. Como si la arena y la luz del sol siempre hubieran formado parte de ella.

Sin preguntas, y quizás, también sin respuestas.

Por eso volvió a lanzarla al mar. Aquel mensaje no se había escrito para sus ojos y ese sentimiento fue más fuerte que su curiosidad, más fuerte que ella misma.

Pero ahora, camina descalza rozando las olas, esperando que aquella botella vuelva hasta su playa, porque si los milagros existieran… si por un instante el universo se confabulara con la suerte y aquel mensaje volviera a esperarla en la orilla, entonces y sólo entonces, estaría segura de que aquellas letras sí se habían escrito para sus ojos.

domingo, 26 de julio de 2009

SIEMPRE HAY MÁS MOSQUITOS CUANDO ANOCHECE


"Siempre hay más mosquitos cuando anochece". La frase de mi madre siempre estuvo en mis pensamientos, previsora, y sin embargo, hoy en esta oscuridad se me revela insuficiente.

Mosquitos... mi madre sólo me previno de ellos pero nunca mencionó los otros inquilinos que acechan bajo el cobijo de la oscuridad. Nadie me avisó de esas sombras que te persiguen en la noche hasta darte alcance en tus propios sueños, esas que se introducen en tu mente hasta volver negros tus pensamientos, esas que al alba esperan agazapadas entre murmullos hasta que el cansancio vuelva a rendirte.

Mosquitos... ¿a quién le importan los mosquitos?

miércoles, 22 de julio de 2009

EL ÚLTIMO OCASO


El sol se apagó, y nadie estaba preparado para la oscuridad. Todos vaticinaban que la estrella de fuego explotaría pero, simplemente, se apagó. No hubo aviso, ni fases intermedias que avisaran a los estudiosos… sólo se apagó… sin más.

Cuentan las historias que el ser humano se adaptó a la oscuridad, al frío y a todos los cambios que se produjeron en la madre tierra. Y también cuentan las historias, que la luna desapareció del cielo al notar la ausencia de su astro compañero y ahora las estrellas no prestan el consuelo suficiente.

Sin embargo, la humanidad quedó marcada por aquel último atardecer que nadie tuvo n cuenta, aquel ocaso que pasó totalmente desapercibido, aquella puesta de sol que lleva años añorando porque aquel día lejano olvidaron contemplarla.

Por eso ahora, decenas de años después, la humanidad se detiene un instante como homenaje al sol que perdió. Una vez al año, sincronizan sus relojes y prenden fogatas que flotan en el mar, para recordar el reflejo dorado que, según cuentan las historias, una vez cada 24 horas se acercaba a besar al mar y le prestaba su color a las aguas.

miércoles, 8 de julio de 2009

LUCÍA Y SU LIBRO


Sólo tenía una certeza: la culpa la había tenido aquel libro y ni todo su conocimiento, ni todas sus titulaciones fueron capaces de refrendar aquella certeza, pero aún así, el diagnóstico de aquella paciente, pasaba por las páginas escritas de aquel libro infantil, por las ilustraciones desgastadas por el tiempo y, quizás, por la circunstancias desconocidas que hicieron que la mente se quedara en la infancia mientras el cuerpo se hacía adulto.

Lucía y su libro llegaron a hacerse inseparables, parte de una misma vida aunque nadie supiera explicarlo… porque nadie supo nunca porqué, pero ella aseguraba que, durante sus horas de lectura nocturna, sus personajes salían bostezando de sus historias y jugaban sobre su almohada.

Al amparo de la tenue luz de su linterna, sus vocecillas le susurraban sus historias y su dormitorio se convertía en el escenario improvisado para batallas diminutas entre caballeros del tamaño de un escarabajo o niños que huían de brujas condensadas en lo que ocupa una gota de agua.

Nadie consiguió separarla de aquel libro y, eso era lo preocupante. Han pasado 30 años y sigue asegurando que el libro es especial y que sus personajes le murmuran sus vidas de cuento desde la almohada de su cama.

De nada han servido los años de encierro, ni la medicación continuada. Lucía sigue siendo una niña encerrada en su propio cuento de hadas.



lunes, 6 de julio de 2009

ALICIA


Foto  de Natalia Adamska

Este es el final que no cuentan los libros, porque quizás la magia de los cuentos brilla por su ausencia en él. No hubo prisas del conejo blanco, ni merienda del sombrerero, ni siquiera carrera con el Dodo... la historia acabó antes de empezar, porque a esta Alicia, el país de de las Maravillas se lo vendieron en la esquina más alejada del parque y ahora no recordará su nombre al despertar y tampoco sabrá qué hace con un reloj de bolsillo en la mano ni a quién le robó su prisa... simplemente se sentirá feliz por haber despertado... una vez más.

jueves, 2 de julio de 2009

NECESIDAD A FLOR DE PIEL


Es malo levantarse con el pie izquierdo, pero peor embadurnado de sangre y, si encima, esa sangre no es tuya resulta que tienes un verdadero problema. Eso lo sabe todo el mundo.
Es entonces cuando las explicaciones se hacen imprescindibles, aunque no tengan sentido para sus mentes cuadriculadas, aunque la única prueba sea la sangre y nunca llegue a aparecer el cuerpo del que salió. Ellos siempre quieren saber más porque mi necesidad no es suficiente motivo para la lógica en la que se mueven.
Nunca llegarán a entenderme, pero no me importa, seguiré escondida del mundo, proporcionando a mi piel el placer de ese cálido contacto... no, mi necesidad no les importa.
Por eso, la lucha elimina lentamente todo lo que me incrimina y mi piel respira libre de la envoltura perfecta. Mi placer acaba bajo las calles, perdiéndose entre túneles oscuros en los que se esconden miles de secretos de gente como yo: incomprendidos que duermen abrazados a una parte de ellos que nunca mostrarán al mundo.
Ahora, con la mirada perdida en recuerdos húmedos, rojos y placenteros, volveré a sumergirme en su día a día hsta que mi necesidad vuelva a acariciarme la piel.

martes, 30 de junio de 2009

LA MAZMORRA


El olor a naftalina llenaba todo el espacio que había entre aquel techo rocoso y permeable y el suelo, lleno de charcos, sobre el que dormía; como si alguien hubiera pensado que ungir aquel lugar con el desinfectante evitara la suerte que correrían sus inquilinos.

Su respiración se había convertido en algo indefinido que producía un sonido extraño, estertóreo, un grito herético de sus pulmones.

La singularidad de aquella celda lo sumía totalmente en su delirio. Aquel ambiente era capaz de fusionar su realidad con las peores de sus pesadillas, como si aquellas paredes formasen un paréntesis onírico en lo que había sido su vida. Un sueño del que no se veía capaz de despertar.

viernes, 26 de junio de 2009

LA SOLEDAD DEL HÉROE


La capitulación conseguida lo convertía en un héroe ante los ojos de sus semejantes. Alguien de moral intachable que había sabido custodiar la honra de su pueblo y cuya figura era digna de ser exaltada para holganza de todos.

Y sin embargo, no todo era henchir el tórax y pasear su orgullo, de alguna manera, aquella fama alcanzada le daba a su vida un insistente sabor amargo.

Se sentía solo allí arriba. Sólo se acercaba a su pedestal algún que otro chancero, con más audacia que vergüenza, y siempre con la intención de desmenuzar su vida para adornar con bromas sus méritos.

Él nunca reía aquellas gracias y, aún a riesgo de granjearse la fama de un ser desabrido, se negó a reírse de todo aquello que había provocado la soledad del héroe en el que se había convertido.

miércoles, 24 de junio de 2009

VACÍO


La cama está vacía. Ahora puedo decirlo en voz alta, pero ha sido la imagen que más me ha costado digerir: lo vacío al verla y lo frío al sentirla.
Hoy he hecho las paces con el mundo y empiezo a vivir desde un nuevo kilómetro cero. Cerraré la puerta por última vez y nuestro pasado en común enmohecerá en el olvido.
Ahora es esta casa la que está vacía... vaciada de muebles, de recuerdos y de promesas de futuro. Sus paredes seguirán ensuciadas por tus mentiras pero eso ya no puedo evitarlo... ni puedo ni quiero.
Arañaré el vacío con un último grito que me libere el alma y bajo las letras de mi despedida avanzaré para alejarme de ti.

La cama sigue vacía pero ya ha dejado de importarme porque YO vuelvo a sentirme llena.

sábado, 20 de junio de 2009

UNA ORQUÍDEA SOBRE LA ALMOHADA


Nunca le habían hecho una promesa como aquella, ni siquiera en sus sueños más románticos. Jorge no tenía nada que ofrecerle, o al menos eso decía él, y sin embargo encarnaba la imagen que Estefanía siempre había tenido del príncipe azul.

“Una orquídea sobre la almohada” recordó sonriendo mientras terminaba de arreglarse.

Aquella había sido su promesa: cada día que no pudieran verse, él le mandaría una orquídea (su flor favorita) para que la colocara sobre la almohada y así, el perfume de la flor la acompañaría para que no se sintiera sola.

Nadie le había prometido nunca nada parecido y para Estefanía fue como verse en la escena de una película romántica: la luna sobre los tejados, los ojos del chico perfecto y la orquesta sonando de fondo… porque, en su película particular, la música sonó en su mente para decorar el momento aún más.

El timbre la alejó de sus recuerdos y el mensajero le entregó otra orquídea más, la tercera aquella semana. Ya no era su flor favorita… ahora sólo significaba el tiempo que no pasarían juntos.

Cambió su ropa por una camiseta blanca y un pantalón de pijama con diminutos caballos de madera… ropa para soñar.

Frente al espejo se quitó el carmín de los labios y se secó una lágrima de desilusión… sólo una.

La promesa iba perdiendo su encanto y el príncipe ya no era de un azul tan intenso.

domingo, 14 de junio de 2009

SOLDADO DESCONOCIDO


Aquel día vendí mi alma, mi honor y mi orgullo ¿y para qué? Mi alma se la ofrecí a una causa que creí justa y que me pagó con un despertar brusco, en medio de una realidad absurda y sin sentido. Mi honor se perdió al despertar en la certeza de una guerra equivocada... y mi orgullo se desvaneció junto a mi cuerpo porque nunca aprendió a parar balas.
Hoy nadie recuerda mi nombre y mi cuerpo se confunde con el polvo de un cementerio cualquiera.
Sólo una cruz adorna mi olvido.

Sólo mi madre derramó lágrimas por el héroe desconocido.

jueves, 28 de mayo de 2009

HOTEL DE PASO


Se asomó a la ventana y el jardín quedó ante sus ojos, aún medio dormido, con las gotas de rocío absorbiendo el calor del sol y las flores esperando un poco más para mostrar su espléndida exuberancia natural. Minúsculo pero intenso, como si aquel pequeño trozo de naturaleza fuera suficiente para hacer olvidar al visitante que se encuentra lejos de su hogar y que el pedazo de mundo que pisa ahora no es más que una estación de tránsito en su viaje.

Su maleta posada en el suelo y apoyada contra el lateral de la puerta de acceso, sin deshacer aún, corroboraba esa vaga sensación de ingravidez y de eventualidad en su permanencia allí. Había huido de muchos sitios como aquel con anterioridad, por el miedo de echar raíces y contradecir su afán de búsqueda. Una búsqueda que presentía que nunca finalizaría verdaderamente. Ni siquiera la belleza de aquel paraje natural podía aplacar en él, el fuego de ese sueño aún por cumplir. A menudo sospechaba que en esa búsqueda su fin último era precisamente el de encontrarse a sí mismo. Un hombre cuya vida dio un rumbo inesperado en uno de sus viajes a la sabana africana. Había pasado ya tanto tiempo… Las nieblas de lo que no se quiere volver a revivir cobraban fuerza y habían emborronado en la memoria el recuerdo de aquellos días, o al menos habían atenuado el dolor.

Ya desaparecida la ilusión de antaño, la maleta conservaba aún el polvo acumulado en sus cerrojos. Parece que no será abierta tampoco en este lugar. No recuerda las casas que lleva visitadas, pero sí las palabras de madame Musset cuando partió del Chad. "Cuando el sol levante, disiparás tus tinieblas y hallarás la puerta a tu destino".
La Dra. que trabajó con él en aquellas tierras parecía conocer más de la verdadera razón que le llevó hasta allí tras recorrer medio mundo, y un día antes de morir a causa de las fiebres, le dio el nombre de una calle en Londres, no recordaba el nº pero sí el jardín, y le dijo aquellas palabras dándole una llave.

A punto estaba de desistir y disculparse ante los inquilinos, que aun entre dormidos y extrañados por tal visita permanecían abajo en el salón, cuando el sol permitió ver por entre la penumbra escarlata, al fondo del jardín, una puerta que la hiedra no logró esconder del todo.
Todo parecía encajar, no sabía exactamente que buscaba pero aquel jardín coincidía exactamente con la descripción de madame Musset. Metió la mano en el bolsillo y apretó con fuerza la llave.

Jugueteó con ella algunos segundos hasta que por fin se decidió. Se acercó despacio hacia la puerta, apartó las ramas que cubrían la cerradura e introdujo despacio la llave, la giró sin dificultad hasta que escuchó un pequeño sonido metálico y la puerta se abrió hacia dentro lentamente emitiendo un ruido metálico a causa de las bisagras oxidadas. Empujó la puerta, agarró su maleta y cruzó el umbral. La imagen que apareció ante sus ojos lo dejó de piedra, se le resbaló la maleta y ésta, cayó al suelo abriendo sus cerrojos y desperdigando el contenido por la tierra. Una anciana se balanceaba con calma en una vieja mecedora y le sonreía.

-Te estaba esperando, has tardado mucho.

Nervioso y mudo de la impresión, recogía sus escasas pertenencias sin quitar la vista de aquel rostro surcado de arrugas.

_ No te preocupes, ya no necesitarás todo eso.

Con movimientos casi etéreos, la anciana abandonó la mecedora y le tendió la mano. Su tacto era cálido, firme, y su voluntad su rindió ante su contacto.

Sus pasos se acompasaron y el jardín dio paso a una inmensa llanura donde no había absolutamente nada… mirara donde mirara el vacío lo ocupaba todo.

_ Esto es lo que has estado buscando toda tu vida: tu propio lugar.

La anciana tenía razón, era lo que había buscado durante sus vagabundeos… sus viajes, sus miedos a echar raíces, su abandono a las personas que iba conociendo… todo por encontrar su lugar en el mundo, un lugar donde sentirse él mismo sin miedos que lo ataran al lugar equivocado. Pero nunca había imaginado que fuera un desierto en medio de ninguna parte.

La anciana sonrió como si hubiera leído sus pensamientos.

_ Créalo a tu medida. Aquí tendrá cabida todo lo que no permitiste que entrara en tu vida. Comienza a llenarlo con tus recuerdos felices, decóralo con las palabras que siempre quisiste decir, rodéate de todo aquello que no te atreviste a aferrar en vida… tienes toda la eternidad para crearte tu propio cielo.

Cuando se giró para mirar, la mujer había desaparecido.

Todo lo que alcanzaba a ver era su cuerpo inerte sobre una cama de algún hotel perdido en cualquier parte.



Me ayudaron a montar esta realidad: Sechat, Nínive y Oski Gracias a los tres.