martes, 30 de junio de 2009

LA MAZMORRA


El olor a naftalina llenaba todo el espacio que había entre aquel techo rocoso y permeable y el suelo, lleno de charcos, sobre el que dormía; como si alguien hubiera pensado que ungir aquel lugar con el desinfectante evitara la suerte que correrían sus inquilinos.

Su respiración se había convertido en algo indefinido que producía un sonido extraño, estertóreo, un grito herético de sus pulmones.

La singularidad de aquella celda lo sumía totalmente en su delirio. Aquel ambiente era capaz de fusionar su realidad con las peores de sus pesadillas, como si aquellas paredes formasen un paréntesis onírico en lo que había sido su vida. Un sueño del que no se veía capaz de despertar.

2 comentarios:

  1. Sensaciones en una descripción. Me gusta^^

    Besotes guapa!!!!!!!!!

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  2. ¡Y fijate que este no lo había visto en oZ!

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