sábado, 20 de junio de 2009

UNA ORQUÍDEA SOBRE LA ALMOHADA


Nunca le habían hecho una promesa como aquella, ni siquiera en sus sueños más románticos. Jorge no tenía nada que ofrecerle, o al menos eso decía él, y sin embargo encarnaba la imagen que Estefanía siempre había tenido del príncipe azul.

“Una orquídea sobre la almohada” recordó sonriendo mientras terminaba de arreglarse.

Aquella había sido su promesa: cada día que no pudieran verse, él le mandaría una orquídea (su flor favorita) para que la colocara sobre la almohada y así, el perfume de la flor la acompañaría para que no se sintiera sola.

Nadie le había prometido nunca nada parecido y para Estefanía fue como verse en la escena de una película romántica: la luna sobre los tejados, los ojos del chico perfecto y la orquesta sonando de fondo… porque, en su película particular, la música sonó en su mente para decorar el momento aún más.

El timbre la alejó de sus recuerdos y el mensajero le entregó otra orquídea más, la tercera aquella semana. Ya no era su flor favorita… ahora sólo significaba el tiempo que no pasarían juntos.

Cambió su ropa por una camiseta blanca y un pantalón de pijama con diminutos caballos de madera… ropa para soñar.

Frente al espejo se quitó el carmín de los labios y se secó una lágrima de desilusión… sólo una.

La promesa iba perdiendo su encanto y el príncipe ya no era de un azul tan intenso.

6 comentarios:

  1. Y es que todo en la vida tiene dos caras... y tras los gestos bienintencionados muchas veces se esconden crudas realidades. De las cosas que importan de verdad hay que hacerse cargo en persona. [autobombo] Para muestra, un botón.[/autobombo]

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  2. A estas alturas de la película deberías saber que el pragmatismo y el control pueden borrarse de un plumazo cuando aparece alguien que causa algo lo suficientemente intenso... pero bueno, mientras, hay que ser pragmático si.

    Un abrazo :)

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  3. Ha de dolerle, como a la orquídea el ser arrancada, cada vez que le enviaba una, el corazón por no poder estar junto a ella.
    La ilusión que expresa Estefanía, la emoción con que vive cada instante de espera, merece tal sentimiento.
    Cruel sería que cada flor oculte el vacío de ese sueño.
    Me ha encantado el relato.
    Un abrazo!

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  4. Reithor, a estas alturas de la película, precisamente, he aprendido que el pragmatismo no está reñido con ninguna faceta de la vida jajjajaja aunque también he de decir que, por suerte, tampoco he sufrido cambios drásticos en mi manera de vivir y quizás de eso dependa el enfoque.

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  5. Es una pequeña maravilla. Explicas cómo el amor se convierte en desencanto de una forma que, confieso, a mí no se me da bien. Quizás me falte la sutileza femenina para ciertos temas, quizás sea más sarcástico...

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  6. Que bonito...

    :)

    ¿Volverá el príncipe desteñido a su color original?

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