lunes, 3 de agosto de 2009

GENIO Y FIGURA...


Lo que le sacaba de quicio era que a cada año que pasaba, la cantidad de facturas que debía pagar aumentaba de forma directamente proporcional a la velocidad a la que caían sus cabellos e inversamente proporcional al número de juergas que se corría en su maltrecha vida social.
Se observaba en el espejo y veia lo que siempre había temido: un cuarentón de barriga incipiente y alopecia galopante, con dos ex-esposas que vivían a su costa y un deportivo que ya no atraía a jovencitas.
Aquellos números rojos le recordaban lo patético de su vida pero ya era tarde para cambiar.
Acabaría acostumbrándose a ser cuarentón, calvo... y moroso.

4 comentarios:

  1. Podría denunciarte sin compasión por haber sacado a la luz, explícitamente, el retrato físico y moral de mi propia existencia...

    Pero tu última y filosófica frase me ha absuelto de mí mismo.

    Gracias. Besos.

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  2. jajja yo podría cobrarte por gastos publicitarios y de management jajajjajja

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  3. Me he reído un montón. Un relato directo, y con un humor fresco y cuarentón (ji, ji). ¡Enhorabuena! Yo sigo in albis, salvo que le haga algún cambio a la frase no soy capaz de sacarle el jugo.

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  4. Era una dificil ecuación de palabras y la has resuelto a base de buen humor y sabia sátira social!
    Estos espejos que no pasan una :)
    Enhorabuena!

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