jueves, 29 de octubre de 2009

EL HOMBRE DE LAS FLORES


Su nombre: aún hoy me es desconocido.

Su domicilio: la calle Concepción, una calle peatonal que durante el día él le presta a la ciudad.

Su presencia: casi invisible, una cara más entre la prisa de la multitud.

No importa su identidad, ni siquiera el nombre de mi ciudad porque esta historia, su historia, habrá tenido mil escenarios diferentes y miles de ojos testigos que han mirado con indiferencia.

Yo lo llamaré el hombre de las flores porque cambiaba por monedas unos sencillos ramilletes de rosas cortadas de algún jardín que ahora lo echará de menos.

En el trasiego de esa calle céntrica, él paseaba su invisibilidad, consciente de lo poco que pesan sus pasos en aquella ciudad.

Su presencia nunca molestó más allá de un objeto mal colocado ante la vista… algo desubicado que no tiene sentido en el día a día ajeno. Ocupó su lugar en el paisaje urbano hasta que de pronto, lo arrancaron de ese anonimato y saltó a la portada de los periódicos.

Su sangre derramada forma una mancha del mismo color que las flores que ofrecía y algunas velas encendidas, igual de rojas, lloran lágrimas de cera por la sentencia que algún ser sin alma dictó en contra del hombre de las flores.

4 comentarios:

  1. Bonito texto, me gustó mucho^^

    Besotes!!!!!!

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  2. Un minuto de gloria que, sin desearlo, pagó con lo único que poseía de valor...

    Besos, Angelical.

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  3. Estar en un mal sitio en peor momento es lo que tiene, desgraciadamente las cosas así, también, suceden por miles en este planeta.

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  4. Debe ser Halloween lo que hace que la conexión me vaya tan mal, pero cuesta vencer a un aries :)

    Me gusta el realismo, la cercanía, la proximidad que tu relato transmite. Es una calle, pero uno se asoma a la calle y leerlo ayuda a ver la cantidad de personas que eran anónimas y que como el hombre de las flores forman parte de nuestro día a día aunque pasen desapercibidos.
    Es un gran homenaje, pero no solo a esas personas, sino a quienes la cobardía criminal transforma en victimas inocentes, algo que por desgracia tambien puede ocurrir en cualquier calle.

    Un abrazo!

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