
Se colocó frente al espejo y éste le devolvió la imagen con la que siempre había soñado. Aquel vestido blanco se adaptaba a su cuerpo como una segunda piel, como si el diseñador hubiera sabido a quien acabaría perteneciendo. Sus ojos se recrearon en aquel color inmaculado y en el velo que la envolvía como si se tratara del aura perfecta. ¿Cuántas veces había soñado con verse así? Por fin había llegado su momento... y por fin estaba preparada. Le sonrió a su reflejo, respiró hondo, dio un paso hacia delante y entró en el espejo.

1 comentarios:
Me sorprende que nadie te haya comentado aquí, porque es un relato super bonito! Tiene un final genial, me ha gustado mucho!
Un beso!
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