sábado, 24 de octubre de 2009

LLANTO ESCRITO



Querido diario:

Las lágrimas caen, incesantes. Emborronan lo que escribo y nunca se agotan, siempre quedan más por derramar y seguirán brotando aunque el alma olvide que tiene que enjugarlas.

Caerán sobre ti y después hasta el suelo, para convertir la tierra en un lugar baldío… incapaz de guardar vida.

Nadie ha sabido explicar lo antinatural de esta pérdida y las lágrimas no consuelan cuando hasta el abrazo de una madre se ha rebelado insuficiente.

Ya sólo queda esta pena que es poca, porque no consigue detener al corazón y hacer que la vida pare.

Lo amargo del dolor se ha enredado con lo salado del llanto y mi mente ha difuminado su sonrisa a fuerza de recordarla.

Querido diario, ¿de qué sirve llorar cuando el llanto no consuela?

7 comentarios:

  1. No consuela, pero desahoga bastante. un besote enorme y gracias porque tu frase me inspiró para escribir la última página del diario de mi adolescencia-vida adulta. =)

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  2. Es como tirar la pelota contra la pared, la respuesta es siempre la misma. Será por eso que no consuela cuando sabemos que no hay nada más allá que nuestro pasado.

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  3. No consuela, pero limpia el alma!!

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  4. Las lágrimas son el rebosadero del alma: simplemente son necesarias... Aunque nos parezcan que no consuelen.

    Besos, Angelical.

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  5. Las lágrimas ocupan ese vacío que las palabras no llegan a cubrir en las hojas, de un Diario que asiste en silencio al dolor.

    Un abrazo!

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  6. Si la pena te ahoga, no la dejes dentro. Por poco consuelo que te brinden las lágrimas, siempre suele haber un alma caritativa que te ayude a secarlas. Quizá de raíz. Un abrazo.

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  7. :) que recuerdos! De peque me deduje yo solo que tele era abreviatura de telefunken xD
    piarda se le llama aquí a escaquearse de ir a clase; la almencina era un fruto en forma de bolita pequeñina que se usaba como proyectil a través del cañadú, la caña de azucar desprovista de su interior. Un abrazo!

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