domingo, 29 de noviembre de 2009

EL ESPECTADOR


_ ¡Se aproxima el fin del mundo!

Y cuando dio comienzo, aquel pequeño personaje dejó caer su caña mientras él colgaba de la luna.

La pesca había sido mala, ningún cometa quedó preso en su anzuelo de plata, pero aún así, su ocupación favorita le había recompensado: tenía asiento de primera fila para el espectáculo que todos esperaban.

Aquel viejo planeta azul, viejo y desgastado, se convertiría en una maravillosa bola de fuego para iluminar el universo antes de desaparecer para siempre.

Un último brillo, una despedida que la galaxia pudiera recordar de forma espectacular.

Todos los ojos de aquel pequeño personaje se abrieron de par en par para observar la belleza que encerraba aquella explosión.

Cuando todo desapareció, su sonrisa se apagó igual que aquel planeta, dejando en la galaxia un silencio absoluto.

Se levantó volviendo a recoger su caña. Sí, la Tierra siempre había sido un mundo peculiar y así permanecería en el recuerdo.

sábado, 14 de noviembre de 2009

UNA NOCHE MUY LARGA


Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí, impasible, inmóvil ante los acontecimientos que le rodeaban, como si durmiera en la certeza de que nada de aquella vida podía mellar su tranquilidad.

Eloy despertó al dolor de cabeza y miró extrañado aquella mole, sin estar muy seguro de quién de los dos había equivocado el lugar donde dormir.

Porque el dinosaurio dormía ¿verdad?... ajeno al niño que le amenazaba con su pala de plástico o a los turistas que le ofrecían monedas como tributo de agradecimiento a la decoración de aquella playa.

Eloy lo miró con desconfianza y vomitó los excesos de la noche anterior sobre la arena.

_ si a ti no te importa todo este bullicio, yo podré soportarlo.

Cerró los ojos y volvió a dormirse. La playa era lo suficientemente grande para los dos.

domingo, 8 de noviembre de 2009

EL JUEGO DE LA PIEL


De la noche a la mañana, los colores ya no existían y la oscuridad se sumó a nuestro juego... al juego de buscarnos sólo con la piel.

Nuestras miradas se esconden para descubrir el calor de una sonrisa que no se anuncia, el sabor de un beso que llega por sorpresa, el olor de una caricia que nos viste la piel y el sonido de un te quiero que, por primera vez, no nos sale de los ojos sino de la plenitud del alma.

Ahora los colores nos asaltan en el sonido de la brisa y nos saludan desde el eco que se enreda en nuestras palabras.
Juguemos a cerrar los ojos.
Juguemos a vernos sin la necesidad de mirarnos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

EL MOTIVO ADECUADO




_ Dame cuatro motivos para continuar.
Su voz sonó firme y clara, plenamente consciente de que era el dueño de la situación.
Los ojos de ella lo miraron suplicantes como si sus ganas hubieran diluido todas las fronteras entre lo debido y lo prohibido, entre el deseo y la pura necesidad.
Se mordió el labio inferior mientras sus temblorosas manos acariciaban el torso desnudo. Su mirada buscó los ojos que con promesas lascivas intentaban demorar el momento.
_ ¿Cuatro motivos?_ dijo poniéndose de pie y obligándolo a ponerse de rodillas_ Sólo necesitas uno _ ahora era su cabeza la que estaba ala altura adecuada y ella le sonrió triunfante. _ He pagado por adelantado.