domingo, 21 de febrero de 2010

DESAMPARADO


Toda la vida que puedo recordar la he pasado de incógnito para todos los que me rodean. Un nombre inventado, una identidad prestada, una realidad que nunca he sentido mía, que me ha convertido en un desconocidos que huye hasta de sí mismo.

Nunca me he podido permitir una alternativa a esta realidad que me fue impuesta. Me he formado como persona alejado de todo lo que suponga crear lazos que me una a alguien, huyendo del impulso de quererme anclar a cualquier lugar, renegando del anhelo de crearme una vida que pueda creerme.

Pero ahora el destino me ha regalado una estabilidad inesperada. Mi cuerpo, lo único mío de verdad en toda mi historia, ha sufrido alguna especie de colapso irreversible que mi cerebro no consigue descifrar. Por primera vez desde que puedo recordar estoy anclado a un lugar y mis lazos se han unido a una máquina que no me deja escapar de esta nueva vida que no quiero creerme.

Y me asusta. Me da miedo ser consciente del futuro que me espera: un aislamiento total y eterno. El olvido más absoluto. Porque alargarán una vida que nunca he sentido mía, se apiadarán de la muerte de una identidad prestada y labrarán en mi tumba un nombre inventado.

3 comentarios:

  1. Escalofriante!

    Y al mismo tiempo tan duro como emotivo recuerdo a tantos anónimos que penden inmóviles de una máquina (y dentro de ello estremece decir los que tienen esa suerte) y a quienes tu relato ha distanciado el olvido.

    Un abrazo y bienvenida de nuevo!

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  2. Estaba echando un ojo por aquí, si me lo permites, y creo que volveré ;)

    Un post que golpea en el pecho... Muy bueno.

    Un saludo.

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