domingo, 28 de marzo de 2010

DOS HORAS DESPUÉS DE LO DEBIDO


El despertador volvió a quedarse dormido. Se levantó del colchón donde, una vez más, el sueño le había ganado la partida. Los apuntes para el exámen ponían el grito en el cielo desde el desorden del suelo de su habitación.

La verborrea de su madre sonaba desde detrás de la puerta y en cuanto adoptó aquel tono, tan militar como familiar, supo que no tendría lugar al que huir , no existía plaza ni refugio tan alejado, ni escondite en el subsuelo lo suficientemente profundo como para impedir que la ira de su madre lo alcanzara.

Sin decidirse a abrir la puerta, sus ojos se perdieron en la pintura que ocupaba casi la totalidad de la pared, la misma que brillaba en la pantalla de su ordenador cuando dejaba que su monitor descansara de chats.

La voz de su madre resonaba en el pasillo:

_ 40 años, 40 años y te duermes el día de las oposiciones ¿Cuando vas a madurar?

No abrió la puerta, sentía su vida tan abstracta como aquel cuadro en el que se perdían sus ojos.

6 comentarios:

  1. No querría estar en la situación del personaje...

    Me ha encantado la historia :)

    ResponderEliminar
  2. Como siempre buenísimo. Me encantas tus micros. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. No sé si se quedaría aquí mi comentario, porque estaba en la biblioteca y ese ordenador... Bueno, vuelvo por si acaso a ponerlo. Decía que me gustó tu historia. Que es una realidad de hoy en día... pero, pobrecillo, a lo mejor prefería no estar así y quién sabe por qué... A veces, prejuzgamos.

    Saluditos.

    ResponderEliminar
  4. ¡Generación NINI! Jeje. Cuando no sé cómo expresarme y quiero sentirme identificado con la forma, vengo aquí y te leo. Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Muy bueno, con un toque ácido. Me ha recordado a "La Conjura de los necios" ;)

    ResponderEliminar
  6. Lo de verdad deseado,siempre,de alguna rara manera sucede.

    ResponderEliminar

¿Algo que decir? Adelante estás en tu casa.