martes, 30 de noviembre de 2010

CÓMO HACER UN WESTERN



¿Quién no ha soñado alguna vez con vivir en el viejo y salvaje oeste americano? Esas puestas de sol confundiendo el horizonte de sus interminables llanuras, ese ganado pastando en libertad para llevar la prosperidad a sus espléndidas tierras, ese pueblo que nace en medio de ninguna parte y cuya seguridad está asegurada por hombres valientes que ostentan la ley…
Ay, el oeste y sus encantos…, pero claro, mientras que las cabezas pensantes de este mundo averiguan cómo viajar en el tiempo a un precio asequible, no nos queda otra opción que sumergirnos en el mundo creado por el cine del oeste y seguir soñando.
Muchos pensarán que el género del western está pasado en la moda del celuloide y alzarán sus voces para ocultar los gritos de los iluminados que han mezclado vaqueros con extraterrestres, vampiros e incluso tenores de ópera…
 ¿Da para soñar o no da para soñar? A no ser que tú seas de los que no se conforman con soñar y pienses, como yo, que hay modas que merecen ser resucitadas y que hay mundos que nunca debieron caer en el olvido.
Si, pensando en las nuevas generaciones, algún día te apetece hacer un documento gráfico  que enseñe a los jóvenes de hoy que el cine americano no siempre estuvo adornado con adolescentes que cantan ni con personajes de sagas que se escaparon de sus libros, cuenta conmigo. Y para demostrarte mi apoyo, dejo escritas a continuación una serie de anotaciones, totalmente imprescindibles, para abordar la recreación de tan respetado género:


1.      El pueblo:
Debe tener: una iglesia, un salón con un abrevadero en la puerta (después repasaremos ampliamente la decoración del salón), una comisaría con una sola celda. Si se posee un presupuesto adecuado, se aconseja incluir una barbería y un banco.
Dato a tener muy en cuenta: obligadamente, el pueblo debe ocupar una sola calle. 

2.      Los alrededores:
Conviene ambientar con un río más o menos caudaloso; una mina abandonada o no (según gustos) y, totalmente imprescindible: una montaña al fondo (alargada y no demasiado alta) por la que aparecerán los indios bien ordenados y en fila de a uno.
*Nota: Si se decide poner un fuerte, conviene alejarlo del pueblo para que la llegada del Séptimo de Caballería no se produzca demasiado rápido.

3.      Los personajes:
El número y protagonismo vendrán dados por el presupuesto del que se disponga, pero convendrá tenerse siempre en cuenta, que hay personajes imprescindibles y que deberán aparecer en dos grupos claramente diferenciados:
a)los buenos:  el sheriff, el predicador, el vaquero encargado del ganado y la dueña del salón que, obligadamente, deberá ser la mujer más guapa del pueblo. Se aconseja incluir algún niño jugando en la calle (que entorpezca la huída del malo a la vez que el bueno se preocupe por la integridad de la criatura) y una muchacha que sepa gritar pidiendo ayuda (si el presupuesto es demasiado ajustado, será la dueña del salón la que grite pidiendo ayuda).
b)los malos: aquí hay que tener cuidado porque, aparte de los indios, si se introduce algún forajido, caza recompensas o bandidos a sueldo, nunca, repito, nunca, deben pertenecer al pueblo. Siempre serán forasteros. Siempre.

4.      Atrezzo: 
En este apartado prestaremos especial atención al decorado del salón. Como ya he dicho antes, en la puerta debe colocarse un abrevadero lo suficientemente grande como para que  un hombre quepa dentro, porque es necesario que durante el trascurso de una pelea, al menos, un vaquero caiga dentro.
La barra del salón ha de ser exageradamente larga y debe tener la pared absolutamente repleta de botellas. Aunque en la película no aparezca nadie bebiendo, la pared es insustituible, porque será la causante del efecto en el tiroteo que tendrá lugar, forzosamente, tras las puertas batientes del salón.
Como atrezzo es importante, también, procurarse un cadalso de fácil montaje, aunque si el presupuesto no lo permite, cualquier árbol solitario servirá.
Deberás disponer de, al menos, dos caballos: uno rápido y uno lento. El más veloz deberá ser, inexcusablemente,  la montura del bueno y el caballo lento pertenecerá al malo. Este punto no admite variaciones.
Para elegir a los pieles rojas sólo deberán tenerse en cuenta dos cosas: tienen que saber formar una fila perfecta en la montaña del fondo y gritar formando círculos. Lo demás, quedará sobreactuado.
La elección de las armas no presenta un problema demasiado grave porque aunque en el tambor del revólver quepan una cantidad muy, muy limitada de balas, siempre se puede arreglar con efectos de sonido y alargar así el efecto del tiroteo.
Por supuesto, no puedes olvidarte de incluir alguna que otra planta rodadora para que atraviese las escenas de tensión contenidas.

Y esto es todo, creo que no olvido nada importante, espero haberte ayudado a dar el salto a tu gran  sueño. Si te asalta alguna duda o quieres especificaciones más concretas, no lo dudes:

comohacerunwestern@west.com

lunes, 22 de noviembre de 2010

PESADILLA EQUIVOCADA (CON VOZ PRESTADA)

Beatriz Salas en su blog A mi manera ha tenido a bien prestarle su voz a mis palabras. Es una sensación extraña con un resultado emocionante, algo así como lo familiar y lo desconocido tomados de la mano XDD.
¿Os apetece escucharlo?



Mil gracias, Beatriz.

lunes, 15 de noviembre de 2010

DEMASIADAS PÉRDIDAS

Óleo de Eduardo Naranjo

Cuentan que cuando regresó ya no era el mismo. Que sus ojos se habían acostumbrado a mirar sin ver y su mirada se asomaba a dos ventanas vacías que no transmitían las sensaciones del alma.
Cuentan que convirtió el silencio en su cobijo y construyó su mundo alrededor de él. Se enfrentó a un lienzo en blanco y vació sobre él todos sus miedos, todo lo que había ido dejando atrás y que lo fue alejando de lo que una vez había sido.
Cuentan que la guerra salió de sus venas convertida en colores y la tela reflejó todo lo que perdió entre el sonido de balas esquivadas y el olor a batallas perdidas o ganadas.
Demasiadas pérdidas…demasiado blanco en la tela… demasiado silencio en el alma.
Cuentan que cuando el miedo tomó las riendas del pincel, las imágenes empezaron a tomar forma con la naturalidad de los recuerdos evocados en sueños. Una bota para todos sus compañeros que dejaron de ser; otra, cruelmente parecida, para honrar a los enemigos que una vez fueron. Un rosario para recordar la fe que perdió por el camino, la mentira que desapareció entre olores a trinchera.
Cuentan que dibujó su propio rostro, el de antes… lo intentó. Cambió aquellas facciones mil veces pero nunca llegó a reconocerse… ni en los ojos de antes ni en los de ahora.
Cuentan que acabó su obra dándole forma a su miedo, a la certeza de saber que en realidad nunca regresó que, lo que una vez fue, se convirtió en lamento que vaga rebuscando entre sus pérdidas.

jueves, 4 de noviembre de 2010

SUEÑOS DE DIVA



Ahora que se escapa el día,
ahora que todos duermen
es hora de hacer conciencia...
aunque se tiente a la suerte
y se transforme en arpía.

Recaudaré vanidades
que le griten fuerte al ego,
que silencien los errores
para sepultarlos luego
como pecados menores.

Soportaré las heridas.
Afrontaré las verdades.
Lloraré a escondidas,
oculta en mis realidades
lágrimas de despedida.

Me marcho sin equipaje
pero las ausencias pesan.
Nadie me avisó del peaje:
no puedo ser quien era
para empezar este viaje.

Parto en busca de mi verdad
la que siempre me negaron.
Ocultada en la humildad
(la que tanto disfrazaron)
se esconde mi dignidad.