Tras varios días de espera, decidió reanudar la marcha sola. Cansada de ser empujada por un viento que no la llevaba a ninguna parte, se precipitó al vacío.
No soportaba más la sensación de permanecer en un estado físico que parecía estar a medio camino de todos los conocidos, de pasar de uno a otro en un bucle constante, de viajar y viajar sin obtener descanso.
Saltó para empezar a ser. Para fundirse con aquel abismo que licuaba su cuerpo dándole, al fin, una identidad concreta.
Se dejó caer por el simple hecho de sentir la caída, de alejarse de la condensación de la que había formado parte, de sentirse libre como nunca lo había hecho.
Las demás la seguirían pronto. Era el orden natural de las cosas, lo había sido siempre. Esperarían al momento adecuado para precipitarse todas juntas, unidas para llenar aquel abismo que ahora sólo le pertenecía a ella: la primera gota de lluvia que anuncia a la tormenta.

¡Agh!
ResponderSuprimir¡Qué bueno!
Muy bien escrito. En serio.
Me gusta mucho esta manera de narrar las cosas. De explicarlas desde una muy buena perspectiva. Desde muy adentro.
Un placer!!!
Hell.
Nunca me había parado a pensarlo desde este punto de vista... Muy buen relato y me siento a punto de llover...
ResponderSuprimirBesines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.
Coincido con mis compañeros.
ResponderSuprimirGenial. Me ha encantado.
pd: yo tb voy a tirarme al abismo. ¿me seguís?
(Bromita)
Muak
Me enantan los días de tormenta (sobretodo desde casa jajajaj), pero en general sí, el olor a lluvia, a tierra mojada, etc ^.^
ResponderSuprimirMuy original contado desde ese perspectiva =)
Besotesss
(què bonito es cuando el teclado se come letras o no borra una errata cuando crees que sí lo ha hecho...) xD
ResponderSuprimirHas dado con mi punto débil que es el agua. Me encantaría ser una gota de agua y no me importa ser la primera o la última, pero tú has hecho de esa primera gota un relato maravilloso que me ha encantado...
ResponderSuprimirAbrazos y felicidades por tan bella inspiración.
Fantástico final, el cual no sería tal sin el relato que le precede y conduce al lector hacia el abismo de la sorpresa.
ResponderSuprimirUn abrazo y ah, si es posible que elija otro lugar que no sea el sur porque ya no caben mas gotas! :)
¡¡Muy original!! Tenías razón con lo de quejica y aquello de que se le podía dar la vuelta, pero no estaba muy inspirada esta semana :P
ResponderSuprimirBesotes
Precioso. En pocas palabras describes de forma muy original a la vez que bonita como cae esa primera gota de lluvia. Aunque por Asturias llueve tanto que me cuesta asociarlo con algo bonito, tú lo has conseguido con tu relato :)
ResponderSuprimirSólo una cosita (y que conste que la historia me ha encantado eh?) pero si la hubiera escrito yo o no habría puesto la imagen o la habría puesto al final. Creo que así la sorpresa del lector sería aún mayor al final. Pero es sólo una pequeña sugerencia de lo que haría yo, eh? jeje
Besos! :)
La imagen, aunque hermosa ya ayuda a intuir de qué nos hablas, así como la maravillosa descripción de las particulares circunstancias de esa gota, pero maravilla comprobar cuánto puede dar de sí una ínfima gota de agua en tus manos.
ResponderSuprimirBesotes.