Nunca antes había visto una mirada como la del tuareg que tenía enfrente en ese momento. En la profundidad de aquellos ojos encontré el respeto a sus tradiciones y el recuerdo de noches vividas escuchando el silencio.
Todas las fronteras se habían teñido del azul de sus ancestros y su vida actual se había visto sacudida, sin remedio, por tormentas de arena ya pasadas y senderos invisibles entre las dunas que lo hacían huir de las prisas. La prisa… esa gran desconocida que estuvo ausente de su vida durante muchos años.
Los ojos del tuareg se vacían de palabras que voy plasmando en un papel, lecciones de vida que encierran una sabiduría imposible en sus años, palabras que me han enseñado un desierto que jamás había sido capaz de ver.
Cuando la entrevista acabó, sus ojos seguían irradiando la misma fortaleza, la mía se había nublado por la emoción.
*Este texto está inspirado en la entrada "Tú tienes el reloj y yo el tiempo". Contiene una pequeña entrevista al personaje de la foto que os invito a disfrutar.
Has escrito palabras sabias y de entendimiento a personas que tienen mucho que ver con nosotros. Creo que a ti te causa la misma admiración que a mi este magnífico pueblo.
ResponderSuprimirUn saludo.
Cuantas cosas y cuantas emociones nos pueden demostrar unos ojos, sin necesidad de palabras, sin que haga falta nada más, simplemente una mirada...
ResponderSuprimirPrecioso. A seguir así guapa!
Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.
Me apunto ese libro, siempre tengo curiosidad por leer lo que le inspira a la gente.
ResponderSuprimirSi miraramos más veces a la gente a los ojos, encontraríamos mas verdades y más razones para entender al otro.
:)
Precioso. Porque en muy pocas palabras nos ayudas a descubrir un poco la vida de ese pueblo.
ResponderSuprimirMuchas gracias por compartir la entrevista con nosotros, la he leído y me ha encantado!! Además, creo que no sólo te ha servido de inspiración sino que has sabido contarlo muy bien.
Besos!!
Nunca podrá la mas perfecta tecnología reproducir el alma de un pueblo, el lenguaje de una mirada.
ResponderSuprimirUn hermoso texto de sabor humano, de embrujo que nunca muere.
Un abrazo y gracias por compartir la entrevista!
Las miradas sabias y arcaicas de una población que mide su tiempo en generaciones, y no en años pasados. Es una cultura tan diferente a la nuestra...
ResponderSuprimirMe encanta como escribes. Te lo dije alguna vez???
Quizá sí.
En fin...
Espero que la semana que viene te vuelva a leer otra vez, oki???
Besos.
Hell.
¡Dios mío! Tú sí que has conseguido emocionarme con tu relato. Una pequeña gran joya delicatessen maravillosa. El tercer párrafo simplemente impecablemente bello.
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