sábado, 16 de julio de 2011

SENTENCIA



A simple vista parecía un reloj cualquiera pero entre sus engranajes se escondía la triste certeza de que su tiempo había acabado.

3 comentarios:

  1. Desde que nacemos morimos un poco. Hermosa manera de contarlo. Besotes.

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  2. ¿No tendrá el calor un certeza de esas? :)

    Nunca quiero saber cuanto tiempo le queda al futuro. Me encantó el micro, un abrazo

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