La capitulación conseguida lo convertía en un héroe ante los ojos de sus semejantes. Alguien de moral intachable que había sabido custodiar la honra de su pueblo y cuya figura era digna de ser exaltada para holganza de todos.
Y sin embargo, no todo era henchir el tórax y pasear su orgullo, de alguna manera, aquella fama alcanzada le daba a su vida un insistente sabor amargo.
Se sentía solo allí arriba. Sólo se acercaba a su pedestal algún que otro chancero, con más audacia que vergüenza, y siempre con la intención de desmenuzar su vida para adornar con bromas sus méritos.
Él nunca reía aquellas gracias y, aún a riesgo de granjearse la fama de un ser desabrido, se negó a reírse de todo aquello que había provocado la soledad del héroe en el que se había convertido.
*Realidades rescatadas
*Realidades rescatadas

Una realidad grandiosa la de tu héroe. Por fin un personaje con fuerza y valor para no dejarse influir por la opinión de la mayoría.
ResponderSuprimirBesotes.