lunes, 5 de septiembre de 2011

LA NIÑA DE LOS OJOS TRISTES






Llevaba un vestido negro muy austero, demasiado para su edad. Su cara redondeada quedaba enmarcada con un cabello brillante e igual de oscuro que su vestimenta.
¿Sus ojos eran tristes?Sus lágrimas resbalaban hasta la tierra que, con parsimonia mecánica y estudiada, sepultaría aquel trozo de madera bendecido por el sacro ritual del sacerdote. Todo había sido tan rápido... no encontraba las palabras adecuadas para expresar lo que sentía.
Su mirada se clavaba en el suelo a la espera de que acabara la larga fila de rostros ensombrecidos que, ordenadamente, le ofrecían sus condolencias.
Hubo quien al mirarla pensó que ayer era una niña y hoy tenía el alma de una anciana que había descubierto que la vida golpea en serio.
Cuando todos se fueron ella seguía allí, mirando la nada... lo único que había quedado.
El entierro había pasado. Ayer era tan solo una niña. Hoy ¿era la niña de los ojos tristes?
Hubo quien la miró desde lejos y pensó que lloraba sobre la tumba de su madre. Hubo quien juraría que su silueta entablaba conversación con aquella lápida llena de flores frescas.
―¿Lo ves mamá? Nadie ha preguntado por qué lo hice.

9 comentarios:

  1. Muy, muy pero que muy bueno. El final inquietante. Me quedo con tu frase: "Hubo quien al mirarla pensó que ayer era una niña y hoy tenía el alma de una anciana que había descubierto que la vida golpea en serio."

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  2. Este es de los tiempos de Oj, pero sí, me gusta como quedó XDDD

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  3. Enorme, sin duda. Y el final, totalmente desconcertante :)

    Un besazo^^

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  4. Ooooohhh!!!
    Este es de los míos, me encanta =)

    Besotes

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  5. Me levanto, y aplaudo! Tenía rato sin sentir ese escalofrío. ¡Cuánto puede hacer una sola frase!

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  6. Joder, me ha dado un repelús...
    que miedo jefa!

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  7. jajajajja bienvenidos a mi lado oscuro jaajajjaja

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  8. El relato es buenísimo, pero es tan buena la pregunta final que casi que cobra vida literaria propia. Como ese cohete que se desprende de la nave y esta sigue su camino por el espacio.
    Tremendo final. Definitivo.

    ¡Felicidades!

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  9. Ya me venía dando miedo la niña en la foto, desde antes de ayer... le pega el final que te mueres... pero no, no me lo esperaba. Genial!

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