domingo, 30 de octubre de 2011

FRÍO INTERIOR



Siempre estaba aterido, como atrapado en su propio invierno privado. El calor que conseguía arrancarle a los rayos del sol nunca fue suficiente para que su piel aprendiese a retener su calidez.
Cuando el frío te va ganando por dentro no hay ardor que te acaricie por fuera. Tu cuerpo se vuelve insensible, indiferente a los estímulos que intentan llamar su atención, incapaz de encontrar un camino que lo aleje de los estremecimientos causados por el frío interior.
Pero, claro, eso no puede verse. Para el resto del mundo sólo es un hombre que pasa su tiempo al sol.

lunes, 17 de octubre de 2011

EL PLACER DE DELEITE

En el foro de Nuncajamás tuvieron la fantástica idea de montar un concurso de relato breve para amenizar el verano. El tema: el placer; el premio: libros osea que a ver quién se resistía XDDD.
El resultado de mi participación ha sido un honorable segundo puesto ( a pesar de que la versión original doblaba en palabras el límite máximo y la poda me dejó el final algo brusco :S ).
En fin, os presento a la princesa Deleite:



El placer de Deleite

En las lejanas tierras del Reino de Gozo no había día en que sus habitantes no sintieran la necesidad de festejar las delicias que la vida les obsequiaba .
Los monarcas del reino se asomaban al balcón real para observar el goce de todos sus súbditos pero, al regresar su mirada al hogar, veían a su amada hija con el aburrimiento pintado en la mirada. Al contrario de cualquier habitante del Reino de Gozo, la princesa era incapaz de encontrar placer en ninguna actividad.

Soportaron visitas de bufones y carcajadas, de médicos y ungüentos, de magos y conjuros, pero nada parecía poder sacar a la princesa Deleite de su estado de apatía. Los monarcas, preocupados como cualquier progenitor que se precie de serlo, tomaron una decisión a la antigua usanza.
Consultaron con el Consejo Real del Reino de Gozo y la voz se corrió, veloz como el trueno, por toda la tierra perteneciente a la corona: aquél que fuese capaz de enseñarle a la princesa dónde se encontraba el placer, recibiría como recompensa la mano de Deleite.
La princesa no se opuso, siguió mirando el cielo con la mirada perdida en la apatía mientras los pregoneros contaban o cantaban la noticia en cada esquina del reino.
El día de la audiencia no cabía un alfiler en la plaza que se abría frente al castillo, los súbditos del Reino de Gozo esperaban para enterarse del lugar donde aguardaba escondido el placer de su princesa.
Los llamados a probar suerte, frente al trono de los monarcas y su heredera, formaban un grupo pintoresco: un cocinero, un jardinero, un ciego, un músico y un príncipe llegado de tierras extrañas.
_El placer se esconde en un plato exquisito, princesa. Con sus ingredientes, vuestro paladar se deleitará hasta el punto de que creeréis tocar el cielo.
_Cerrad los ojos, Deleite. El placer os entrará por la nariz. Está celosamente guardado entre el terciopelo de los pétalos de la rosa mejor cultivada.
_No prestéis oídos  a estos charlatanes, majestad, el placer está en todo lo que podéis ver con vuestros ojos, hacedme caso que sé de lo que hablo.
Una música suave y embriagadora llenó el salón.
_Volved a cerrar los ojos ¿lo sentís? El placer os lo traen las notas que vuelan a enredarse con vuestro cabello.
_ No busquéis en otros sentidos. Hallaréis el placer en vuestra piel, el simple tacto de una pluma puede haceros llegar al éxtasis.
El príncipe extranjero se disponía a demostrarlo sobre la espalda desnuda de Deleite cuando, abriéndose paso entre los asistentes, una niña le habló a la princesa con un tono que dejaba ver lo poco que entendía todo aquel barullo. Solía jugar en la plaza pero aquel día, con tanta gente, no encontró el modo.
_ ¿Qué buscas, princesa?
_ Busco placer.
_ ¿Qué es placer?
_ Pues... algo que te gusta hacer mucho, mucho y que te hace sentirte muy, muy bien.
La niña se quedó pensativa
_ A mí me gusta mucho, mucho, mucho jugar a que soy princesa y vivo en un castillo como este.
_ ¿Y cómo lo haces?
_ Imagino que soy princesa y ya _se encogió de hombros.

La princesa sonrió y despidió a pretendientes, súbditos y cortesanos.
_ Ya sé dónde se esconde mi placer _ dijo como toda explicación.
Cuando su madre la vio sonreír de aquella manera, supo que era cierto.
_ Lo encontré, mamá _ le confesó esa misma noche_ . Siempre ha estado ahí y no supe verlo. El placer está en mi mente, mamá, siempre ha estado ahí.

miércoles, 12 de octubre de 2011

MONSTRUOS CLÁSICOS

Bueno, llegó la hora. Esta preciosidad ya está a la venta.
La colección bianual en papel llega a su fin, así que los editores han tenido la fantástica idea de ponerlo a un precio totalmente asequible para cualquier bolsillo (y eso es mucho decir en los tiempos que corren).
Podéis conseguir un ejemplar por sólo 3’50 euros ¡¡gastos de envío incluidos!!
¿Razones para adquirirlo? La primera que “El extraño” es mi primer hijo de papel que se emancipa y eso hace mucha ilusión jjajajajaja. La segunda es que si no os gusta os dejaré que me tiréis piedras y la tercera, y más importante, es que el plantel de autores seleccionados promete muchas sorpresas llenas de calidad indiscutible. 
Os recuerdo la lista: *Sin embargo despierto, Miguel Aguerralde *El extraño, Ángeles Mora  *El tocado por Ra, Ana Morán  *Eve, José Luis Cantos  *Que vienen los indio, Jesús Alberto Godillo  *Padre e hijo contemplan el mar, José Alberto Arias  *El amor de una madre, Ana Castillo  *Let´s move, Pedro Escudero  *Las tres muertes del monstruo, Andrés Abel  *Galeras, Jesús Gordillo  *Aquelarre, Nuria C. Botey  *El extraño caso de Robert Louis Stevenson, Juan Ignacio Vidal  *El preso recibe una visita, Jordi  *La caricia del monstruo, Ivan Mourin  *La vecina del cuarto, Javier Martínez  *La prenda, Oscar Muñoz  *Dejad que los niños se acerquen a mí, Elena Montagud.
Bueno, si aún no os he convencido, os revelaré que se ha hecho un pacto secreto con Julián Muñoz y visitará mediante viaje astral a todo el que no tenga en casa un ejemplar de este magnífico libro. Lleva órdenes de subiros los pantalones hasta el sobaco y de susurraros Marinero de luces mientras intentais conciliar el sueño, así que, vosotros mismos. Ya estáis avisados xp.
Para libraros del maleficio pinchad aquí XDDD

domingo, 2 de octubre de 2011

UNA MUJER EN LA HISTORIA



Me llamo Elisa y soy una de tantas mujeres que pasará a la historia por conseguir algo grande, al menos a los ojos de los demás, pero mi historia, la que no aparece en los libros, está llena de emociones que nunca se escribieron, esas que siempre permanecieron ocultas a los ojos de los hombres porque, sea en la época que sea, la manera de sentir de una mujer no es argumento suficiente para que su nombre se escriba en las estrellas.
Quiso el destino que naciera hija del rey de Tiro y que compartiera mi sangre con Pigmalión, que acabó heredando el trono, y con Ana, mi pequeña Ana.
El afán de mi hermano por conseguir poder y riqueza nunca le permitió conformarse con el hecho de reinar sobre todos los súbditos de Tiro por lo que, al margen de mis sentimientos, organizó mi vida en beneficio de la posición de la que siempre había querido rodearse.
Así fue como apareció en mi vida Siqueo. Pigmalión puso sus miras en él como candidato perfecto a ser mi esposo por dos motivos: la posición que ocupaba en nuestra sociedad y la fortuna que había atesorado a lo largo de los años. Sin duda era el partido más apropiado para la hermana del rey de Tiro. Con palabras que pretendían alejarse de una simple orden a acatar, mi hermano me presentó la figura del sacerdote del templo de Melkart como al protector de mis días, como al hombre que cuidaría de mi fragilidad femenina para otorgarle seguridad a mi vida.
Nada se habló de sentimientos del corazón, ni del lenguaje de la piel, ni de los suspiros del alma… el rey sólo tuvo palabras para el deber cumplido, como monarca y como hermano mayor.
Para ser sincera, debo confesar que nunca logré amar a Siqueo. Por mucho que me sintiera amada en sus brazos yo nunca logré devolverle el amor que me profesaba y esa certeza siempre me ha pesado en el alma. Las lágrimas que derramé por su muerte fueron sinceras, pero más que al hombre, mi llanto lloró a sus secretos compartidos, a esa complicidad que alcanzamos alejada del amor, a ese tributo que me ofrendaba sin pedir nada a cambio. Sí, mis lágrimas fueron sinceras y dolieron más que las derramadas por la traición.
La traición siempre ha estado presente en mi vida como un sueño recurrente que te asalta cuando menos te lo esperas. Llegó a mi vida de manos de Pigmalión y en el nombre del buen Siqueo. La que lleva el sello de mi hermano se me clavó en la espalda revelando sus más oscuras intenciones y la que vengó a mi esposo, fue ejecutada por mi propia persona… por el despecho de sentirme utilizada y por el dolor de bestia herida que escapó de mi pecho al ver a Siqueo muerto a manos de sicarios que mi misma sangre había mandado. Mis lágrimas fueron sinceras.
_¿Me has mandado llamar?
_Querida Elisa, eres la hermana del rey de Tiro y un ejemplo a seguir por todas las súbditas de este reino, incluida tu estimada Ana, que pronto seguirá cada uno de tus pasos. Por eso, todo sacrificio que hagas en nombre del reino será digno de loa y encumbrará la sangre de tu estirpe.
_No encuentro sentido en tus palabras, Pigmalión. Le ruego claridad a tu boca para que mi razón no se pierda entre las sombras de frases que no logro discernir. ¿De qué sacrificio me habla el rey de Tiro?
_El sacrificio que tu rey te pide lleva el nombre de Siqueo. Cuando lo elegí como tu esposo vi más allá del sacerdote bien posicionado y del buen amante. Mi corazón de hombre con ambiciones para su reino, se llenó de las lenguas que proclamaban sus posesiones, de la visión de ese oro que servirá para expandir las fronteras de Tiro. Ese es tu cometido para con tu reino querida Elisa, arrancar de boca de tu esposo el lugar donde en secreto atesora sus riquezas y ponerlas al servicio de tu rey.
Esas fueron las palabras que sellaron la traición de mi propio hermano. Las que me arrancaron lágrimas de impotencia al saberme utilizada y las que hicieron posible que yo fraguara mi propia traición, mostrándome una parte de mí misma que hasta entonces desconocía.
El amor de mi buen esposo le impedía mantenerme alejada de lo que para los demás eran sus secretos, por lo que ya conocía que sobre el tesoro crecían árboles que otorgaban sombra a los creyentes y flores que llenaban de fragancia los jardines del templo de Melkart. Sin embargo, la ambición de mi hermano recibió una mentira como respuesta. Una ubicación inventada que me otorgara tiempo para alejarme de todos mis horrores: el altar del templo.
La vida de Siqueo fue arrancada en cuanto mi hermano, rey poderoso y hombre cruel, conoció de mis labios el paradero del tesoro.
Mis lágrimas fueron sinceras, pero no me impidieron liberar a la tierra del jardín del secreto que albergaba, mientras los soldados de mi rey destrozaban el altar bajo la mirada impasible de la divinidad.
Después, sólo me apetecía correr, huir de todo lo que me recordara en lo que se había convertido mi vida. Maldije mi sangre. Maldije mi estirpe. Y busqué un lugar donde empezar desde cero, donde no hubiera nada que me recordase en lo que me había llegado a convertir.
Acompañada de mi hermana Ana, de mis doncellas y del recuerdo de Siqueo puse rumbo a mi nueva vida hasta arribar en las costas de África. La hospitalidad de las gentes que encontré allí me otorgó un trozo de tierra y un nombre nuevo. La tierra se abría al mar y el nombre me concedió alas de divinidad.
Años más tarde, la traición volvería a visitarme con el nombre de Eneas. Y esa vez dolió tanto que se llevó mi propia vida. La vida de un alma de mujer que murió por amor y mostró su fragilidad al mundo a pesar de ser Dido, la fundadora de Cartago.

*Realidades rescatadas