sábado, 4 de febrero de 2012
EL GLOBO ROJO
El globo rojo trataba de esquivar aquella multitud sobre la acera como si fuera un frágil barquito zarandeado por las horas de un mar embravecido.
Aprovechó un soplo de aire y escapó de aquella marea humana, de todas aquellas prisas que ni se detenían a contemplar su color ni parecían reparar en su vulnerabilidad.
Continuó su búsqueda. Atisbó por encima de los parques, de los árboles, del bullicio del tráfico y del murmullo de las plazas.
Tembló sintiendo su integridad amenazada cuando las antenas trataron de acariciarle, cuando el humo de las fábricas empañó su brillo y algún perro vagabundo saltó para agarrar su cordón.
El crepúsculo le hizo temblar de frío y en vez del miedo a la oscuridad sintió sobre él el miedo a la soledad.
Había perdido a su niño y ahora la noche le negaba la oportunidad de seguir buscándolo. ¿Su niño lo extrañaría? ¿Le echaría de menos como él?
Lo imaginó una vez más, abrazándolo suavemente, paseándolo sobre su cabeza… sus pensamientos distrajeron su vuelo y un árbol de ramas secas enredó su cordón para tenerlo cerca y no dormir solo.
Atrapado, se conformó con seguir imaginando y se durmió soñando que encontraba a su niño y que, más preocupado que enfadado, le regañaba por haberse escapado.
Etiquetas:
cuentacuentos,
formas de vivir
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¡¡Cuántas veces se me habrá escapado un globo!! que historia más original y más bonita
ResponderSuprimirbessos!
Me encantó, tu relato era como volar a través de sus ojos, recorrer ese mundo bajo el que discurre nuestras prisas sin mirar arriba. Y la escena final del árbol es entrañable.
ResponderSuprimirDesde ahora miraré hacia los árboles por si veo un globo atrapado :)
Un abrazo
Un globo que cobra vida en las manos de un niño del que se ha extraviado. Me gusta que hayas hecho protagonista al globo y no al niño. ¡Muy bueno! Por cierto, nunca deja de sorprenderme tu exquisito gusto y acierto para ilustrar con imágenes los relatos.
ResponderSuprimirBesotes, guapi.
iba a coger la misma foto :)
ResponderSuprimirhace poco un sábado por la mañana iba de compras con mi madre y me fijé en un globo (pero era naranja) atrapado entre las ramas de un árbol :)
¡Genial! Muchos escribirían del niño que perdió su globo, pero ¿quién diría que esta vez hablamos de un globo que perdió a su niño? ¡Muy original!
ResponderSuprimirOriginal viaje, dándole la vida y el protagonismo al globo en busca de su niño perdido... si es que el alma de poeta es lo que tiene!
ResponderSuprimirBesotes
Uffffff tu historia me ha parecido conmovedora y tierna, ¡qué bonita!, una idea original sin duda y sobre todo ha resultado ser un agradable paseo por el mundo etéreo de los globos. Enhorabuena por tu relato. Me ha encantado.
ResponderSuprimirEstá bien esto de hacer protoganista al objeto en vez a la persona.:) (Hasta me ha dado pena el pobre globo)
ResponderSuprimirDesde luego, la foto le va que ni pintada ;) Me ha gustado mucho, ¿quién no ha perdido alguna vez un globo? ¡Ellos también sueñan! =)
SuprimirSolo le faltaban ojos y boca... je. Felicidades... Mundoyás
ResponderSuprimirQué bonito!!! me encantó :D
ResponderSuprimirAl menos ya se que piensa la otra parte en esta separación.
ResponderSuprimirUn abrazo
www.utopiadesueños.com.es
Me encanta!! Cuanta dulzura!! Y ese globo buscando al niño que se le había perdido... Ainssss.
ResponderSuprimirBesines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.
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