lunes, 13 de febrero de 2012

CALABAZAS EN EL TRASTERO



Esta es la portada del próximo calabazas en el trastero y como ya publiqué, me colé en esta antología con el relato "Chicxulub, la cola del diablo". Como su propio título indica (sí, aunque parezca mentira :p) lo ambienté en la caída del meteorito que acabó con los dinosaurios. Los mayas lo llamaban así y me pareció un título perfecto, así que no busqué más.
El motivo de esta entrada es contaros que la idea surgió leyendo la novela "Tiranosaurio" de Douglas Preston. Toooda la información sobre los dinosaurios y el límite KT la saqué de ella  así que para agradecerlo, me pareció buena idea homenajearla en cierta forma; todos los nombres que aparecen en mi relato están sacados de la novela, desde la protagonista hasta el cañón de las Rocosas en el que trabaja XDDD
En fin, que quedó un relato muuuuy raro, fosco, pero raro (una fumada, como diría alguien que conozco ;)) y ya queda muy, muy poquito para verlo en papel y que mi ego disfrute XD

sábado, 4 de febrero de 2012

EL GLOBO ROJO


El globo rojo trataba de esquivar aquella multitud sobre la acera como si fuera un frágil barquito zarandeado por las horas de un mar embravecido.
Aprovechó un soplo de aire y escapó de aquella marea humana, de todas aquellas prisas que ni se detenían a contemplar su color ni parecían reparar en su vulnerabilidad.
Continuó su búsqueda. Atisbó por encima de los parques, de los árboles, del bullicio del tráfico y del murmullo de las plazas.
Tembló sintiendo su integridad amenazada cuando las antenas trataron de acariciarle, cuando el humo de las fábricas empañó su brillo y algún perro vagabundo saltó para agarrar su cordón.
El crepúsculo le hizo temblar de frío y en vez del miedo a la oscuridad sintió sobre él el miedo a la soledad.
Había perdido a su niño y ahora la noche le negaba la oportunidad de seguir buscándolo. ¿Su niño lo extrañaría? ¿Le echaría de menos como él?
Lo imaginó una vez más, abrazándolo suavemente, paseándolo sobre su cabeza… sus pensamientos distrajeron su vuelo y un árbol de ramas secas enredó su cordón para tenerlo cerca y no dormir solo.
Atrapado, se conformó con seguir imaginando y se durmió soñando que encontraba a su niño y que, más preocupado que enfadado, le regañaba por haberse escapado.