lunes, 11 de noviembre de 2013

LA MUERTE NEGRA





En el jergón, la fiebre de su pequeño le arrancaba gemidos a la noche.
El hombre-pájaro atravesó la calle y ella rezó para que fuese una puerta ajena a la que llamase.

2 comentarios:

  1. Siempre esperamos que no le toque a uno de los "nuestros"-
    Abrazos.

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  2. ¡¡¡Que no sabía quién eras!!! jjajajjjaja Encantadísima de verte fuera de la taberna XDDD

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