miércoles, 29 de enero de 2014

FRÍO INTERIOR




 Caras Ionut


Siempre estaba aterido, como atrapado en su propio invierno privado. El calor que conseguía arrancarle a la vida nunca fue suficiente para que su piel aprendiese a retener su calidez.
Cuando el frío te va ganando por dentro no hay ardor que te acaricie por fuera. Tu cuerpo se vuelve insensible, indiferente a los estímulos que intentan llamar su atención, incapaz de encontrar un camino que lo aleje de los estremecimientos causados por el frío interior.
Pero, claro, eso no puede verse. Para el resto del mundo sólo es un hombre que pasa su tiempo sentado, esperando al sol.