domingo, 24 de septiembre de 2017

INMOVILISMO


Fotografía: Juan Carlos Ordoñez Fernández



Nació con la condena de la quietud. Siempre dejando escapar la vida delante de sus ojos.
Sin poder alcanzarla.
Sin poderla vivir.
Mirada estática que nadie tiene en cuenta. Alma de cartón a la que no le está permitido padecer.
Ni siquiera cuando le quitaron la capacidad de abrazar se le oyó un grito. Le arrancaron su identidad y le fueron desprendidas las ganas de hacer camino que tuvo alguna vez. Y nunca se permitió el desahogo del lamento.
Ahora, que entiende que su penitencia es ser consciente de su inmovilidad, quiere llorar pero sus cuencas vacías han perdido toda ocasión de llanto.
Esperará a la eternidad entre los despojos de una vida condenada a la quietud.

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